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lunes, 3 de mayo de 2021
sentimientos violentos
sábado, 1 de mayo de 2021
un espiral
Un espiral de emociones se deja ver desde la periferia de mi pecho, una horda de abruptos sentimientos que a veces carecen de un estate quieto.
Llorar, reír, mentar madres. Lamentarme por el pasado, extrañar algo que ya no existe, desear el amor como un sueño casi improbable.
Y me oculto entre las fotos y las chelas. Bajo la ropa bella y pelucas maltrechas. Entre humo, luces y películas que me invento.
Y todavía me cuesta creer que el presente existe, que todo pasa justo aquí. Un espiral de emociones es mi pecho, y yo creo que nunca va a parar de sentir.
En la lengua se siente, irse de boca contra el futuro, y en mi sombra observo, el hilo del tiempo pasar.
Habito entre estas personas, me consumen y les consumo. Un espiral de emociones. Una cornucopia de nuestros sueños.
Maldita sea, tener mi edad es insufrible e increíble.
miércoles, 28 de abril de 2021
adelante caminante
La abuela Alfonsa, siempre decía 'caminante no hay camino, se hace camino al andar' y la tarareaba mientras me llevaba de la mano por las tortillas, el pollo o las verduras. Parecía otra vida, tan lejana y al mismo tiempo habita el cántico en las paredes de mi alma.
Pienso en cuantas veces he temido del futuro, del abandono, del olvido. Tal vez hago planes de más por temor a que todo se acabe de imprevisto, tal vez rebusco respuestas obvias para hacerme a la idea de que el tiempo se va a alargar.
Y entre ruegos me encuentro sintiendo pena una vez más, y es que insisto demás, pienso demás, siempre de más.
Derramo una lágrima, ya no me permito más y pienso en mi abuela caminando conmigo mientras me decía 'caminante no hay camino, se hace camino al andar'
mudo
Callo para no lastimarme más, por si al tratar de hablar, se me escapa un grito ahogado o unas lágrimas más.
Vivo en un lugar mudo, donde no hay escondites seguros, espacios donde pueda estar lejos de ti.
Imagino que al verte por ahí, voy a salir herido del alma, que un día cualquiera, aparezcas en la fiesta contigua y termine orando por mi destino.
Le temo a arriesgarme, a aventurarme a conocer a alguien más por el miedo a que tenga algo que ver contigo. Que tú alma haya ya manchado la piel de aquel ser y que termine sintiendo que te encuentro al tocarla con mis dedos.
Mi dedos mudos, mi piel muda, mi boca muda, mi alma muda. Muda para que no se escape la verdad que carcome y que arrastro todavía como una vergüenza, a pesar de que no es mía.
viernes, 23 de abril de 2021
Esta no, mi otra vida
Desperté, hice café y pensé por un momento que ya todo lo tengo. Al menos en esta vida.
Pero ¿qué hay de la otra? o de las otras. Las que he dejado atrás, las que se han quedado atrapadas o en alguna bifurcación, aquella anécdota no ocurrida o la vez que no me quede en algún lugar. Con quienes me habré topado, a quienes habré conocido.
Me arden los labios, las yemas de los dedos. Pienso en las veces que perdí un destino distinto por tener miedo o por sentirme ajeno. Las noches que he pasado anhelando un presente alterno o cuando he llorado al sentir que ya no doy para más.
Me escapo a veces, y entre letras me invento lo que habrá sido de mi. Donde yacerán sus sueños, en que brazos se quedaron dormidos o cuantas cervezas habrán compartido a la luz de la luna.
Bebo el café que me devuelve a esta, la cocina de mi presente. Y esta mañana, decido alegrarme por lo que creo que soy, y sonrío porque al menos esta vida, se sienta un poco más mía.
domingo, 4 de abril de 2021
las personas como individuos autónomos
Construyo en pedazos la imagen del hombre, el hombre. Quien me mira desprevenido al verme despertar, husmeando en lo más hondo de la cama que nos sostiene. En la esquina del buró se encuentra un vaso de agua, manchado ya por los labios con la esencia perpetua que permanecerá como el recuerdo latente de ese espacio de tiempo.
No olvido, guardo en la herida todos los detalles del momento, un poco insufrible, un poco bello, un poco hartante. Así que camino por el rumbo con los recuerdos de las pieles y los llantos que no logro despegar.
Y descubro (por patético que suene) que no puedo separar a las ideas de los nombres, y es que no puedo o no quiero. Me miro en el reflejo del espejo circular y pienso en cuantas veces voy a seguir haciéndolo, llenar de significados a las cosas, a las risas, a los momentos, a la calle oscura donde reí o al helado sabor vainilla que llevará tu nombre por el resto de mis días.
Las personas como individuos autónomos, haciendo lo que pueden consigo mismos, y yo también haciendo lo que puedo conmigo mismo; como lidiar con el recuerdo inaudito de la idea de lo que son.
jueves, 25 de marzo de 2021
INVIERNO II
Oda a las 4 estaciones, que me ven romper y cavar en lo más hondo. Correr al abismo de mis emociones y chillar como loco cuando ya no queda más. Escribo para el sol, para las flores, para el calor y para el frío, para la lluvia y para el movimiento de las olas. Escribo para nadie, escribo para mi.
Hace frío en la habitación, me hundo en la miseria de mis fantasmas del pasado con la noticia de una golpiza ciega. Y me apuro para cerrar las ventanas, el norte hace que golpetean de par en par.
Vivo esclavo de mis ideas, que me hacen querer de más, sentir de más, siempre un poco más. Y se vuelve hastiante este camino en círculos, que no hace más que darme falsas ilusiones y resoluciones a medias. Vuelvo en mis pasos, camino sobre mis pisadas manchadas de tierra, arena y sangre.
Sacude la brisa, se mete por mis costillas, pa llorar, pa reír, pa darme un madrazo en la cara. Mejor me río, pienso, es mejor reírse cuando ya no sabe uno que hacer. Y es que no lloro por ellos, lloro por mi. Por mi incansable búsqueda de paz mental, por mis esfuerzos de hacer de este lugar un casa habitable. Me esfuerzo por comprar un mueble nuevo o la edición especial de una película rarísima; para qué, me pregunto mientras agrego una cosa más a mi lista de deudas.
Al final me voy a quedar solo, con mis recuerdos, sobre un mueble muy bello, mientras veo Amelie y me río de todos aquellos que no fueron, y de los que fueron y de quienes se irán y de quienes se van a quedar. Haré pasta con atún o tal vez chilaquiles desabridos, los comeré en la mesa del comedor, y una vez más el aire golpeará mi mejilla y sabré que esta es la única vida que tengo y a pesar de ser fea por ratos, es mía, ya no será de nadie más, solo mía.
Este aire frío del invierno me dio mucho de nuevo. Dudas, recuerdos a medias, nuevos caminos que parecen interesantes y que poco a poco se van a diluir como mi sudor entre las olas del mar.