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miércoles, 1 de mayo de 2019

Yo, en el pasado

Terminamos, el dinosaurio se fue, nos dejamos con un sabor a mermelada en la boca, a pan de dulce y frijoles refritos, porque así sabía nuestro amor. A caminatas en el atardecer, a donas con chocolate, a dos y a cuatro ruedas, a fotografías, a olas, a cerveza y tequila barato, a dolor. 

Y han venido a mi mente los recuerdos de un yo que se quedó en el pasado, como un recuerdo olvidado, junto con quien sabe cuantas más cosas que habré perdido en el camino, y ahora mi mente va a aquellos días en los que bebía alcohol barato o temía de las pieles extrañas, aquellos días en los que imaginar era difícil, en los que crear parecía insólito. 

Un aire caliente de melancolía recorre mi estómago desde hace unas semanas acá, al pensar en todo aquello que ya no viví, todas mis dudas no despejadas, los hubieras que se quedan enterrados en las profundidades de mi mente. 

Adiós a mis otros yo del pasado, esos que se fueron con sabrá Dios cuántos nombres y rostros, cuantos domicilios no conocidos, cuantas lágrimas derramadas, cuantos besos no dados. 



Catarsis

Catarsis, ha resonado en mi mente desde la primera vez que hice a la palabra parte de mi vocabulario, una de mis favoritas y de las más emocionales. Catarsis, hasta pronunciarla suena interesante, desgarrador, como si algo se rompiera en el paladar cada vez que intenta uno sacarla a colación en alguna conversación. 

Y así he hecho algunas palabras parte de mi vocabulario común, de mis pensamientos, de mis oraciones, de mis textos que vienen ha desencadenar en catarsis. 

Mi mente y mis recuerdos se van formando con base en palabras, las palabras se vuelven pensamientos, las oraciones se vuelven recuerdos, los textos se vuelven sentimientos. 

Y la catarsis sigue siendo una palabra imprescindible, vivo entre sus vocales, susurro entre sus consonantes y me alimento de ella, la traigo en mi piel, la siento sobre mis vellos. 



miércoles, 24 de abril de 2019

Soy libre

¿Qué es ser libre? Resuena entre las paredes de mis oídos, se mueve el pensamiento alrededor de mi córtex cerebral, es una vaga idea. 

Soy libre, no soy, nadie es libre, tendría que librarme de mis propios pensamientos, tal vez, para intentar serlo o estarlo, como si ser libre pudiera serse o definirse; libre, pienso, nadie es libre. 

Alguna vez lo fui, pienso, me pregunto.

Y ahora todo el ayer pareciera una lejana mentira, un pasado confuso, una sombra olvidada, otra vida, otro tiempo, pues ya no soy, ni seré otra vez. 

Y vuelvo al recuerdo, atesorado, vuelven, como muertos despertados de la tumba sin retorno, y es que al anochecer, me piensan, me recuerdan, me ven sus manos, en sus caras y es que soy o solía ser uno, el que ya no soy. 

Soy libre, pienso, como si ser libre fuera o siera, pero no soy, y tal vez no seré, tendría que estar muerto el cuerpo, tendría que morir el alma, tendría que apagar mi cerebro. 

¿Libre de qué? De mi, de ellos, de ti, de mis pensamientos que carcomen, de mis recuerdos que arden, de la vaga idea de la tranquilidad, libre de qué.


viernes, 19 de abril de 2019

Nos falta tiempo

A través del espejo, te observo a la lejanía, luces tan lejos y al mismo tiempo tan cerca, la mirada de tu retrato me hace reflexionar, pienso en cuantas veces te han roto el corazón, cuantas veces has sentido miedo, cuantas veces te han fallado, cuantas te han hecho feliz. 

Al mirarte otra vez, pienso en ti, pienso en mi, pienso en nosotros en el ayer. Pienso en todo como un recuerdo suspendido en el tiempo, esperando a que termine de cuajar. Le falta tiempo. 

Nos faltó tiempo, y nos faltará más porque no somos y no seremos porque sigo siendo de otro sin ser, sigo sin ser mío. 

Y me romperé, y tendré miedo, y me fallaré. 

Me falta tiempo, nos falta tiempo.

Quién sabe cuantos años más tendrán que pasar. 

miércoles, 10 de abril de 2019

El cuarto gris

Y se volvió gris, sus paredes se volvieron tenues, el color se volvió frío, y como no iba a ser de esa misma forma, se volvió gris igual que los cuartos que lo habían marcado.

Este, el más importantes de los cuartos en los que creció, en los que vivió, también se volvió gris.
Gris como un día nublado, gris como la melancolía eterna que habita en su corazón, gris como las nubes cuando llueven, se volvió gris.

Alguna vez fue azul, azul rey, verde, intentó ser crema, intentó ser amarillo, fue muchos colores, cambió, vibró al compas de quienes lo visitaron, sus paredes observaron desdicha, llanto, amor.

Lo acompañó cuando su corazón se quebró, lo acompañó cuando vislumbró un nuevo reto, lo acompañó cuando rió y también vivió su ausencia, su dolor, sus ir y venir y cobijo a quienes lo visitaron.

Ahora se ha vuelto gris, y es que no podría haberse vuelto de otro color.


viernes, 5 de abril de 2019

Las primeras veces

Y los cuento con los dedos de la mano, y me sobran, porque no puede haber tantos en mi vida, son pocos, pues me sobran dedos de esa mano, y los cuento, y los recuerdo. 

Porque de ellos soy, y ellos son míos, quienes me descubrieron, ante quienes me descubrí y a quienes descubrí. Soy por ellos, y son por mi. 

Un recuerdo inmaduro, una mano suave, un momento temeroso, una emoción en el pecho, son míos, y soy de ellos.

Y fueron las primeras veces, que lloré, que reí, que temí, que me emocioné, y es que siempre seré de ellos, y siempre serán míos. 

Y no solo las primeras veces duele, las demás también duelen, duelen por el recuerdo de aquellas primeras veces, de aquellas veces que fui de ellos, y que fueron míos. 






jueves, 4 de abril de 2019

Luna #2

Se encontró fumando y bebiendo solo como un teporocho, como un vil alcohólico en la habitación de un color chillante, que solo de verlo, lo hartaba. Miraba la luna en medio de la negrura de la noche y que se extendía hasta el infinito. De repente sintió ganas incontrolables de llorar y gritar, de lamentarse, pues la Luna le recordaba a él, le recordaba a la gran ciudad, le recordaba a su infancia, siempre veía a la luna más y más lejana. Ahora estaba ahí, estancado, como si el mismo se hubiera amarrado y detenido el curso de su vida. Busco en sus recuerdos todos sus sueños, pero no los encontró, bebió de un solo golpe el último trago de cerveza y arrojó la lata a un lado de la cama como culpándose, aborreciéndose y dándose cuenta en lo que se había convertido.