Habito en mi piel, un lugar recóndito del color del piloncillo, grietas existen por doquier.
Y a veces mi piel ya no era mía, a veces era tuya, últimamente era tuya, y ahora que me la has devuelto ya no quepo en ella, ya no es para mí, ahora es tuya, aunque ya no la quieras.
Y tampoco es mía, porque tampoco la quiero.
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viernes, 8 de marzo de 2019
Vamos a platicar
El fracaso es un constante recuerdo de su ayer, del futuro y del presente. Una astilla clavada en su pulgar, una piedra eterna en el zapato. Frustrado.
Y sus sentimientos son una constante contradicción, un enigma en su corazón, una incertidumbre en su pecho.
No hay, no existe, no se sabe, y así vive.
Con miedo de quién es, con temor del esfuerzo y a oscuras, en un lugar sin luz.
Vamos a platicar, antes de que sea tarde.
Y sus sentimientos son una constante contradicción, un enigma en su corazón, una incertidumbre en su pecho.
No hay, no existe, no se sabe, y así vive.
Con miedo de quién es, con temor del esfuerzo y a oscuras, en un lugar sin luz.
Vamos a platicar, antes de que sea tarde.
martes, 5 de marzo de 2019
Confesión
Quisiera no hablar, solo ser y que él también lo fuera.
Al final, fue demasiado, no sé donde mirar.
No busques palabras donde no hay, te digo.
No busques palabras donde no hay, te decía.
No busques palabras donde no hay.
No había que buscar.
No hay que buscar.
Yo estoy aquí para ti, te dije.
No había que buscar, no hay que buscar.
Para qué, ya llegaste, ya habías llegado.
Pero donde nos perdiste, perdimos, perder.
Eres fuerte, eres mejor, somos mejores.
Nacimos del agua, eres agua.
No se hacía donde mirar.
Todo lo bueno, todo lo malo.
Mi mundo, todo el mundo.
Un mundo.
Él, yo.
Hubiera querido que nos durarán más las horas para malgastarlas mejor.
-Diplodocus (2017)
Al final, fue demasiado, no sé donde mirar.
No busques palabras donde no hay, te digo.
No busques palabras donde no hay, te decía.
No busques palabras donde no hay.
No había que buscar.
No hay que buscar.
Yo estoy aquí para ti, te dije.
No había que buscar, no hay que buscar.
Para qué, ya llegaste, ya habías llegado.
Pero donde nos perdiste, perdimos, perder.
Eres fuerte, eres mejor, somos mejores.
Nacimos del agua, eres agua.
No se hacía donde mirar.
Todo lo bueno, todo lo malo.
Mi mundo, todo el mundo.
Un mundo.
Él, yo.
Hubiera querido que nos durarán más las horas para malgastarlas mejor.
-Diplodocus (2017)
Jamón de calidad
Una tabla de recomendaciones sobre jamón fue lo último de lo que hablamos. Se quedo suspendido ahí, como un recuerdo antes de que quebrara lo nuestro.
Es extraña la sensación de desoriento, incertidumbre, un momento en el tiempo, jamón de calidad.
La última plática, tan vaga, lejana y tan llena de significados. Lo que comíamos, lo que preparábamos juntos, lo que veíamos, lo que vivíamos. Todo se termina con la tabla de jamón de calidad.
Y ya nada va a ser igual, las cosas tardarán en recobrar el sentido, los recuerdos arderán en significados, ahora todo se resume al jamón de calidad.
sábado, 2 de marzo de 2019
Cereal con leche
Una de sus pocas alegrías era comer cereal con leche, pero del que tenía pasas, porque sentía una arraigada afición por comer ese cereal que aunque para mucho poseía un sabor desagradable y fibroso, era su favorito.
Abrió el refrigerado y tomo la jarra metálica con leche fría y la llevó a la mesita donde lo esperaba su plato lleno del cereal. Al vertir la leche, se le resbaló el aza de sus pequeñas manos y cayó al suelo. Él a toda velocidad y con una culpa bien clavada en la garganta, levantó la jarra que ahora era más liviana.
Se sintió tan torpe que se le derramaron las lágrimas sin que lo notara, entonces sintió miedo, como aquel que siente la angustia de su soledad y de su insignificancia creciéndole en el pecho.
Lloró mientras trataba de limpiar con una jerga rota, lloró cuando el piso quedó pegajoso y sucio, se castigó a si mismo sin ver televisión y comió con problemas el cereal medio húmedo y medio seco, ya que el nudo que tenía en la garganta y sus sollozos no le dejaban tragar bien.
jueves, 14 de febrero de 2019
SOL DE INVIERNO
El sol de invierno es caliente y duro como el asfalto, empedrado y oscuro. El sol de invierno es ardiente, se pega a las paredes y arde sobre la banqueta.
Ardo, ardo en la incertidumbre, vivo en las llamas creadas por luces de bengala y palomas que han hecho explosión formando estelas de luz peligrosa.
¿A donde pertenezco? ¿Aquí pertenezco?
Si al mirarte me pierdo y al irme te recuerdo.
Anhelo libertad y exijo el pecho donde me has dejado habitar.
Y tampoco me encuentro a mi mismo en las calles del sol, no pertenezco a ellas.
Vuelvo, los balones botan, caricias en cada esquina, me escondo entre las sombras de la noche, y lloro sobre recortes de revista.
Reparar
El columpio que nadie empuja, el cuento que nadie relata, el beso que no se da antes de dormir, el abrazo que nunca llega.
Desde pequeño aprendí a reparar las cosas rápido, fácil, un poco de pegamento o cinta y los trozos unidos.
Y cada vez que algo se rompe, lo armo; con los pedazos que van quedando, los uno, los entrelazo.
Y cada vez que me rompen, me armo; con los pedazos que van quedando, los uno, los entrelazo.
Siempre me rompen, y siempre me armo.
Me hallo en el suelo, quebrado. Me miro ahí, hecho polvo, destrozados y luego una vez más, me armo.
El balón desinflado, el plato quebrado, el reflejo roto.
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