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viernes, 14 de diciembre de 2018

Palabras sabor tequila (02)

Sin decir agua va las lágrimas salieron de sus ojos, su rostro se completamente húmedo contempla una sombra perdida entre ramas de un árbol y la luz de luna. Alivio en su pecho, alcohol en su aliento, moscos en viento. 

Ha expuesto sus sentimientos, se ha mostrado débil, se siente triunfante aunque la derrota se sienta en el aire y en su pies descalzos sobre el césped mojado, pero eso no importa, él ganó.


La cosa (01)

A los 16 el amor es intenso, se desborda por doquier, se esparce sin medida, sin temor al dolor, con ignorancia.

La cosa es simple, un momento suspendido en el tiempo, al parecer sin tanta importancia pero atesorado ante los ojos de quiénes lo ven, de quienes lo viven. 

Un cosa que fue pretexto para que un par de manos se estrujaran húmedas, nerviosas e inexpertas, sin saber el por qué o el cómo, sólo sintiéndose parte de algo que no se había sentido jamás. 

Olvidado en el tiempo, es un recuerdo recuperado, un pasaje al que se vuelve constantemente como un parte del que fue un corazón noble e indefenso, de un corazón joven y completo.




lunes, 3 de diciembre de 2018

Eres yo

Lastimado por la inexperiencia de la vida, confundido ante lo que te sucede, ansioso por el dolor que se hace paso en tu corazón.

Eres esencia pura de la ignorancia, el amable abrazo sin rencor, la esperanza de un amor que llegará de la nada a hacerte zucumbir de emoción.

Al tratar de arreglarme, me perdí.

Lloro en los recuerdos, me arde el cuerpo y sufro bajo la regadera, eres yo, pero ya pasará el tiempo, y serás otro, serás yo. 


miércoles, 7 de noviembre de 2018

24

Veinticuatro horas tiene un día. Veinticuatro es el número de este año. 

Veinticuatro años han pasado y no ha habido un momento que recuerde en el que no me haya sentido perdido, agobiado.

De repente y como cada año, sucumbí ante las lágrimas, casi como una tradición, como un rito que se hace presente. No hay vez en la que no haya llorado al menos una vez durante el día. A veces lágrimas de borracho, a veces lágrimas de tristeza, a veces lágrimas de miedo y otras tantas de agonía. 

Me siento ansioso como cada año, me siento triste como cada año, y no importa cuando haya pasado el tiempo, me siento aún como un niño aterrado. 

La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque, aún no ha tocado el suelo. 

Aún soy el niño que llora en las fiestas, el de las borracheras, el de la indecisión, de la inmadurez a flote. Si quieres conocerme, veme así, berreando por cosas que a nadie le interesan.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Halloween


La noche se torna helada cuando no estás conmigo, pero en medio del frío me encuentro conmigo de nuevo. 

Programas de cocina, películas de terror y comida chatarra son un fantasma del ayer, de los recuerdos de una etapa que se ha quedado atrás, y que a veces recuerdo y anhelo. 

No existíamos, por momentos ya no existimos, a veces es sólo un espectro, una sombra, una máscara blanca. 

La noche del terror se ha hecho presente y los fantasmas no espanta tanto como lo imaginaba, tal vez sólo hacía falta estar listo. 



jueves, 25 de octubre de 2018

25/10/17

Tengo a la nada sobre mí, soy un masa uniforme apestándose entre las sabanas, sobre la cama, comiendo y evacuando sin otro motivo mas que no dejarme morir.

Me alejo de todo, de la gente que creía importante, de mi celular, de mi dinero, de todo. Me encuentro abstraído entre cuatro paredes sin ningún anhelo en mi mente.

Soy ruido entre cuatro paredes, un alma ligera que quisiera deshacerse en el aire de la atmósfera.

Apesto a estupidez y a corazón roto, mis pies huelen a porquería y mis padres solo entran al cuarto deseando no encontrarme ahí.

Esta cama está por absorberme, y anhelo que se lleve todo de mí.

2015

Son casi las 2:00 a.m., llevo un buen rato recostado en la cama. Mi laptop está encendida, mi celular a mi lado y solo hago scrolling de Facebook, un par de amigos me envían mensajes. Hoy decidí no salir. 

El aire acondicionado está encendido, por eso me cubro con una sábana gruesa y contemplo por momentos el techo blanco del cuarto. 

De repente peso unos kilos menos y pienso en todo aquello que me hacía feliz o triste en aquellos días, tan solo pasar la música de mi playlista me hace recordar.

No existimos en el ayer, tan sólo existíamos por momentos. 

Estoy en 2015, no cabe duda.