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domingo, 19 de marzo de 2017

Azul neón

Un foco azul neón alumbra el lugar. No puedo ver las caras de nadie, no puedo percibir quienes son, y mucho menos puedo ver quién quieren ser. No pertenezco a este lugar, no se qué hago aquí. 

Tanto tiempo desperdicié, tanto tiempo me esforcé por pertenecer a un lugar que por sí solo ni pertenece, no se sostiene y no tiene razón de ser. Un lugar donde no puedes ver las verdaderas almas. Un lugar poco sensible, sin brillo. 

De repente, me encontré en este lugar, como muchas veces lo estuve antes, donde tantas veces me sentí bien, donde tantas veces me perdí. Me encontré en este lugar, perdido, angustiado. No me sentí como las otras veces, no me sentí bien. 

Parado, de pie, en este lugar, dándome cuenta que no había nada para mí, ni nada de mí para ellos. 

La fiesta vacía, el alcohol insípido, las almas simples. Nada. 

domingo, 12 de marzo de 2017

no tengo rostro/espejo

La habitación estaba llena , una luz estroboscópica retumbaba sobre los rostros de personas que no conocía.

En medio del ruido de la música, me sentí sordo, me sentí ciego, me sentí perdido.

Sentía una soledad que no había sentido hace mucho, me sentí abandonado.

La música era hartante, el aire pesado y mi estomago dolía, quizá era por tanto refresco que había tomado, o quizá era la mezcla de sensaciones de las que ya hablé.

Nunca me sentí completo, nunca me sentí parte de ningún lado, a pesar de que me esforcé por serlo, a pesar de que pase la mayor parte de mi vida poniendo cosas sobre mi para encajar.

De repente me sentí de 13 años, obeso, inseguro e infeliz. Todo eso lo sentí de nuevo.

Me sentí en el medio de mi adolescencia, rodeado de la peste de mi ingenuidad, de esa inseguridad que nunca se me ha quitado.

Y al final dentro de toda esa mezcla de sensaciones y de personajes, lo vi a él entre la luz. Vi su rostro una vez más, confirmé que jamás sería parte de él, que jamás estaría satisfecho conmigo, jamás sería suficiente para él.

Y quizá jamás lo seré para nadie.


Día de enero

Te conocí un día de enero, con otras cosas frente a mí, y como vi que eras lo que siempre había querido, en tus ojos y en tus palabras me perdí.

Nada ha sido igual desde ese día. Ni mi vida, ni mi entorno, ni tú, ni yo.




únicos y diferentes

Únicos y diferentes, nos gusta creer que lo somos, nos han dicho que somos así. Qué bien se siente. Pero al mismo tiempo, nos han dicho que somos iguales, que todos tenemos las mismas capacidad y que sin importar las circunstancias podremos lograr algo si nos lo proponemos. 

Confuso. 

¿Diferente? ¿Único? Creo que nunca me he sentido así, y creo que jamás me sentiré así. 

Estoy en desacuerdo con la clasificación automática que pueden darnos esas dos palabras, que a fin de cuentas son palabras que estamos poniendo sobre alguien, y digo ponemos, por qué habría que realizar un estudio a profundidad para demostrar la veracidad del hecho que alguien pueda denominarse único y diferente. 

Probablemente la cuestión no sea el ser único y diferente, sino el hecho de sentirse especial. Suena a una idea similar, pero a diferencia de las dos sentencias anteriores, sí me he sentido especial. 

Estoy haciendo algo por mí, me lo repito todos los día, algo por mí, algo propio, algo que nadie me puede quitar. No se si lo haga de la mejor forma, no se si sea lo mejor, no se si sea del todo bueno, pero al menos es mío 

A veces basta con sentirse así, especial. 

Y a veces no basta, no basta. Nada basta. 


domingo, 5 de marzo de 2017

cosas sobre (encima) de mí

No se si confiar en mis palabras, si solo son mentiras que me quiero creer, que quiero que los demás crean, y que crean en las mentiras que soy yo.

Parado frente la bifurcación una vez más, una vez más tratando de hallar respuestas como sino tuviera una ya.

Pensamiento, miedo, persona.

La psicóloga decía que nosotros somos los únicos que nos engañamos, un engaño a propósito que al final sigue siendo engaño.

Miedo, ansiedad, incertidumbre.

Bifurcación, eso de lo que hablábamos, parado frente a una, una vez más.

Mi alrededor está poniéndose frío, y yo también.

Es el dolor, el olor, el dolor y olor a tinta que se va.

Es todo aquello que puse sobre mí, todo aquello que quise ser y que nunca debí, todos aquellos a los que quise engañar mientras solo me engañaba a mi.

Me conozco, y se quién soy.

Soy el olor del miedo a la soledad, soy mis lágrimas entre cuatro paredes oscuras, soy valentía en un lugar lejano, soy mis dedos sobre el teclado, soy mis sueños visuales, soy un reto constante.

Y al tratar de arreglarme, me perdí.

Es una ausencia que se me olvida, una carga que ya es algo pasado. Es el miedo a verme, lo que temía.

domingo, 19 de febrero de 2017

noche

Y por primera vez lo vio en sus ojos, vio esa valentía, vio ese momento de decisión, lo vio. 

Se dio cuenta que  también era fuerte, que  también había sufrido, que también había estado una vida esperando a alguien como él, pero eso no impediría que pudiera rendirse. 

La oscuridad de la noche apagó las sonrisas, disecó sus cuerpos y ensordeció a la habitación. 

El sufrió sin decirlo, sin expresarlo, su voz gritaba vete y sus movimientos imploraban quédate. 

Ambos sombrabas temblaban y se sacudían, colapsaban y emitían un olor a recuerdos, un olor a madera vieja y húmeda.

Y por primera vez lo vio en sus ojos, vio el dolor que le provocaría partir, vio las ansias por echar la mirada hacia atrás y quedarse, vio unos ojos que anhelaban unas palabras de disculpa. 

Ambos se dieron cuenta que no serían los mismos el uno sin el otro, que se amaban casi tanto como se admiraban. 

Y por primera vez se dio cuenta que por más que lo necesitara, por más que lo amaba, por primera vez se dio cuenta que el también podría irse. Irse y no volver jamás. 


domingo, 5 de febrero de 2017

Inmadurez

Mar, mar sale de mis ojos y no puedo detener este oleaje que no se de tiene, busca salida y quién soy yo para impedírselo. 

Y hacía mucho que no lloraba, hacía mucho que no me acurrucaba en mi cama con unas melodías simples. 

Supongo que era necesario.