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lunes, 7 de noviembre de 2016

Lágrimas distintas

Después de escuchar al teléfono, me pasé el resto de la tarde deseando verlo, deseando tenerlo entre mis brazos para abrazarlo y pedirle con todas mis fuerzas que no se fuera, que no me dejara.

Cuando por fin llegué a nos encontramos, no pude verlo sin evitar ponerme a llorar como aquel niño que lloraba en el kínder, no pude verlo sin evitar ponerme a llorar como aquel puberto que lloraba hasta quedarse dormido ante un amor imposible, no pude verlo sin evitar ponerme a llorar como en aquellos días de alcoholismo adolescente.

Pero esta vez había algo diferente en mis lágrimas, algo simplemente no era igual. Me quebré como me había quebrado otras veces, pero no se era igual.


Lloré muy diferente a aquellas veces, lloré con unas lágrimas diferentes, con unas lágrimas según yo más sabido, según más experimentado. Puras mentiras que son la vida, y si de algo estoy seguro es que nada es seguro.

Y cada vez que me pregunten por ti me encargaré de hacerles saber que no eras como te pintaban, que fuiste lo mejor que me ha pasado en la vida, que fuiste la persona más amorosa y que me lleno de experiencias como nunca nadie, y que no me alcanzarán las palabras para agradecer todo lo que viví y lo que aprendí contigo.


Maldito sea este dolor que me consume, está impotencia terrible que me carcome, está tristeza que azotará mi vida por un buen rato, porque soy de los que les gusta sufrir, y todo por ser entregado, por ser intenso, porque elegí una vida en la que me gusta el dolor. Y después de esta historia que somos nosotros, estoy muy convencido de que todo lo improbable, de que todo a lo que tememos y de todo aquello que pensamos es imposible es por lo qué tenemos que aposta. Ahí yacen las experiencias más bellas y completas.
Escribo esto frente a mi computadora con ganas de ponerme a llorar mientras suena amor completo de Mon Laferte. Gracias mi amor, gracias mi pequeño, hasta pronto, hasta luego. El destino se encargará de juntarnos o de llevarnos por caminos distintos.

domingo, 16 de octubre de 2016

El mundo de los 'Éramos'

Lejos de aquí, no sé exactamente en donde, existe un lugar del cual tampoco sé mucho, un lugar conocido como "El mundo de los Éramos". Un pedazo de universo donde cohabitamos sin darnos cuenta, pero no exactamente nosotros, sino unos que se han quedado atrás, que se han quedado olvidados.

Qué pasa con ese lugar donde habitamos todos sin saber lo que vendrá después, con la ignorancia de lo que vendrá en el futuro. Me pregunto si será muy diferente su mundo al nuestro, si serán más felices o más tristes, si habrá más delincuencia, si habrá menos corrupción. Si habrá más sueños rotos o mejores historias de amor.

Quizá tengan mejor cine o mejores tazas de café. Quizá tenga mejores pláticas a la luz de la luna o menos desvelos por culpa de los amores perdidos. 

De lo único que puedo estar seguro, es que en aquel mundo en el que habitan los 'Éramos' existen otras versiones de nosotros, menos expertas, menos sabidas de la vida, más ignorantes, pero quizá con mayores esperanzas.

Ojalá nunca encontremos la ubicación de aquel mundo, quizá para los 'eras' no sería bueno vernos.

Llegaríamos a su mundo con muchas respuestas a sus dudas, los aturdiríamos con certezas a preguntas que quizá ni se han formulado, sacudiríamos su inestable mundo con verdades que quizá no estén listos para escuchar. Su pedazo de universo simplemente se desplomaría. 

Es mejor no toparnos con aquel lugar donde vive quien era yo, donde vive quien eras tú, y tú. Donde habitan todos los 'eramos'.



lunes, 10 de octubre de 2016

Hechos de dolor

El paso de los años nos hace darnos cuenta de nuestra verdadera personalidad. Las experiencias a las que  nos enfrentamos nos van mostrando quienes somos en verdad, de que somos capaces y como reaccionamos ante las situaciones. 

Poco a poco me voy encontrando a mi mismo, poco a poco me veo reflejado en mis textos, que por si solos me describen sin siquiera intentarlo. Quién diría que aquellos textos que iniciaron como lamentos nocturnos forjarían lo que soy ahora.

La felicidad es un breve oasis en el desierto de la tristeza, y aunque suene lamentable, creo que vale la pena recorrer mil millas de desierto para toparnos por un momento con ella. 

Y si me atrevo a realizar esta analogía, es porque considero que realmente la felicidad se da en breves espacios, aislados uno del otro, y que debemos aprovechar el poco o minísculo tiempo que duren. 

Suena algo triste la vida vista desde este modo, pero es que la vida en si es tristeza, melancolía, desesperación y angustia del que vendrá. Y está bien, así es, y así debe ser.

Releo mis textos y noto que cada dolor me ha vuelto quien soy ahora. 

No sería el Ivan que soy ahora sino fuera por aquellos desvelo nocturno de puberto al darme cuenta que por más que se amará a alguien, era imposible hacerlo cambiar de orientación sexual. 

No sería el Ivan que soy ahora sino hubiera decidido abstenerme del que creí ser mi más grande sueño. 

No sería el Ivan que soy ahora sino hubiera escrito esos textos a deshoras de la madrugada, cubierto en dudas, miedo, llanto y dolor. Textos que si pudieran olerse o degustarse, sabrían a un Enrique , que olerían o que se sentirían como el desprecio de un Luis David. 

No sería el Ivan que soy ahora sino me hubiera hundido en un sueño que duró 6 meses y me enseñó mucho más de mí que un espejo y que me enseño mucho más del mundo que una escuela. 

No sería el Ivan que soy ahora sino me hubiera arriesgado contra todo pronóstico a husmear en el pasado para encontrarme con un amor  llamado Juan Pablo. 

No sería el Ivan que soy ahora sino me hubiese dado cuenta que las relaciones son verdaderamente difíciles, y que son un bien mal que no le desearía ni al peor de mis enemigos. 

Y así un sinfín de historias que se fueron relatando en mi vida, algunas cortas, otras largas, unas tristes, otras más felices pero dolorosas. 

Cada una queda como un tatuaje sobre mi piel, pero no como cualquier tatuaje. Ojalá quedaran como una simple nube, pero no, quedan más dentro, más profundo, tatuajes que ni una sesión de rayos láser podrá remover. 

No sería el Ivan que soy ahora sino fuera por todo ese dolor que me ha ayudado a sentir felicidad. No seríamos quienes somos ahora sino estuviésemos hechos de dolor. 


jueves, 6 de octubre de 2016

Pedazos de textos robados

Hace tiempo que estaba un poco obsesionado contigo. Con tus ideas sueltas y libres, pero mucho más con tu prosa. Por precisa. Por violenta. Muy de acuerdo en tantas de las cosas que decías, y en otras, pues no. Lo que sí es que me tenías enamorado de tu forma -tan exacta- de decirlas. Nada como ir al grano.

Odiar siempre (y mucho) los lugares comunes. Gracias por eso. No ir con el cauce del río, ni habitar en la retórica. No importa que el río parezca que corra a la izquierda, o que la retórica sirva para cultivar la utopía. Mejor nadar. Mejor remar. Mejor preguntar más y contestar menos. Mejor no envolverse en rollos. Pinche Pepe, te hubieras ido a por él, carajo. Se hubieran ido al diablo. Juntos.

Si me preguntan. Y espero me pregunten. Por conciso y hondo. Fuiste incorrupta congruencia. Qué desfachatez. 

lunes, 3 de octubre de 2016

¿De qué va?

De qué va la vida en realidad, ¿de hacer cosas o de planearlas? ¿pensar es una habilidad o quizá un defecto? 

De que va la vida cuando uno siempre piensa todo. Los por qué, las respuestas a las cosas, a las mentiras, a los sentimientos. Cuando nos cuestionamos todo lo que vemos, oímos o sentimos. Cuando tratamos de encontrar desesperadamente respuestas a preguntas que quizá no existen. 

Pienso y pienso, me cuestiono. Por eso quizá soy tan indeciso, por eso quizá me es tan difícil dejar las cosas atrás.  
                       
¿Quién dijo que en la vida vas a amar a alguien a la vez? Cuando a veces se ama a varios, a desmedida, a destiempo, de distintas formas, con lejanía, con cercanía. Se ama con dolor, se ama con rabia, con locura, con tristeza, incluso con odio o con asco. Se ama a destiempo, se llega tarde y se llega temprano. Se ama cuando a veces ni uno mismo lo hace. Se ama contra todo pronóstico, se ama con miedo, en silencio, en la oscuridad. Se ama en la miseria, se ama en pedazos.                        

Quisiera que no existiera el lenguaje para no tener que inventarle palabras a sensaciones que no existen. 
                        
¿Quién dijo que había que vivir en parejas? Cuando a veces basta con tenerse a uno mismo con sus ideales. ¿Y en verdad se ama a los demás? ¿O solo se ama la forma en la que contribuyen a  lograr los ideales propios? ¿De qué sirven los ideales para una vida que tiene un mismo fin para todos?     
                 
¿Es mejor irse o quedarse? ¿Es tan malo solo ver llover? ¿Qué hay de malo con lo seguro? ¿Con querer una vida sin tantos riesgos? ¿Y también qué hay de malo con querer hacer de todo, de destrozarse a uno mismo?   
                      
¿Hay lógica? ¿Hay algún manual?                         

¿Qué hay del tiempo? ¿Qué hay del amor? ¿Qué hay de los pensamientos?                         

Habrá que quebrarse en pedazos para saber que hay dentro de nosotros. Habrá que quebrar en pedazos a alguien más para saber que hay dentro de ellos. Habrá que quebrarnos la cabeza, el alma y el corazón tantas veces sea necesario para tratar de encontrar respuestas a preguntas que no tienen lógica. Ni sentido. A preguntas que ni siquiera existen. 
                     
Habrá que encontrarle lógica a un mundo que no lo tiene, a un mundo que se crea y se consume a si mismo. Tal y como nosotros. Habrá que vivir una vida por el simple hecho de vivirla. 


sábado, 10 de septiembre de 2016

3.1416

La derrota es bien conocida por todos, los mortales no aspiran a nada más que intentarlo y fracasar, tener éxito algunas veces, pero no siempre. Por algo dicen que de los errores se aprende, y es que estos aparecen en mayor cantidad, necesitamos de ellos para crecer, y para valor al éxito cuando este decida aparecer.

El amor es quizá el más complejo y difícil de los campos de batalla, muchos lo intentan, la mayoría salen heridos, otros logran el éxito, pero nadie se libra de algunas heridas, nadie logra salir ileso.

Un guerrero se había acostumbrado a perder muchas veces, ya sabía la técnica, dominaba cada uno de los pasos y asimilaba de manera eficaz cada una de las desilusiones por las que la vida lo hacía pasar. Se complicaba mucho la existencia, pensaba las cosas demás, el futuro, los por qué, le importaban demás los qué dirán de las personas y siempre se sentía juzgado. A diario se definía por como las personas lo desilusionaban.

Quizá su mayor defecto yacía en no sentirse suficiente, el sentir que no valía la pena, y que cada vez que las cosas malas acontecían en su vida, todo no era más que su culpa.

Un día comenzó a darse cuenta que no podía pensar así, no podía seguir pensando que no valía la pena.

Me hace sentir especial que todo esto este siendo real, me hace sentir muy bien el hecho de que estemos juntos, y el hecho de todo lo que he aprendido y vivido en este ínfimo pero bello tiempo que llevamos juntos.

Y sí hay algo por lo que siempre me sentiré agradecido es por el hecho de que aunque a veces yo no crea en mí, tú sí lo haces, y eso es quizá lo que más amo de ti.

Siempre había soñado cursimente estar con alguien que me quisiera tal y como soy, que amara mis defectos y esas cosas que ni yo soporto de mi, pero con frecuencia terminaba sintiéndome mal por tener esas ideas estúpidas. Y ahora todo ha cambiado, todo es incluso diferente.

Tenía que irme, tenía que beber siempre para olvidarme de ti, para saber que a pesar de todo ahí estabas, y para darme cuenta de que siempre ibas a contestar con las mismas ganas de verme que hace un año, aun con todo lo que había pasado.

Cada que tenía oportunidad me fijaba en lo que hacías, cuando ganabas algún concurso o participabas en alguna exposición, cuando subías material interesante acerca del cine o cuando subías fotos de tus ex. Preguntaba a tus conocidos por noticias sobre ti. Y pues quizá no estábamos juntos, pero al menos me sentía feliz de que hicieras cosas, de que vieras por ti y lucieras feliz. Mientras tanto yo trataba de luchar con mis propios pedos.

Y quizá debió ser así, yo necesitaba estar lejos, necesitaba aprender de mí, y crecer, crecer para estar listo para ti.




miércoles, 10 de agosto de 2016

Ganando (por primera vez) como siempre

Voy a tomarme la libertad de citarme por primera vez: "A pesar de mis constantes miedos e inseguridades, no sé como logro seguirme sorprendiendo a mí mismo, eso es bueno." 

Jamás he venido aquí a mentir o a quejarme de la vida que llevo, pues considero que en ella todo es perfecto, pero claro que he venido a recitar los pensamientos que se han cruzado en mi cabeza, aquellos sentimientos que a veces me entorpecen y que me hacen creer que soy débil, que no puedo hacer las cosas o que simplemente no valgo la pena. A fin de cuentas, termino con una sensación de alivio, pues como ya dije, no puedo quejarme de nada en mi vida. Y esta vez, vengo a escribir sobre una cosa más, algo más que se ha agregado a mi vida, algo que jamás planeé, que jamás vi venir. 

Quizá uno de mis mayores defectos, (además de la inseguridad) sea ese sentimiento de control, esa fuerza que me hace querer tener un orden de todo lo que hago, tratar de llevar todo por un camino y tratar de hacer todo bien, o como yo creo que están bien.

Esta vez simplemente decidí dejarme llevar, y hacer las cosas por el simple placer de hacerlas y creo que al final todo ha salido bien.

Todo aquello que creía saber, ha cambiado de nuevo, y creo que por el momento así será. Todo irá cambiando, seguiré aprendiendo, sigo aprendiendo de todo lo que me ha pasado, y vaya que debo agradecer a la vida, y por supuesto a las personas que me han regalado tantas experiencias que me han traído hasta donde estoy.

Parece que esta vez las cosas no salieron como mi negatividad las planeo, parece que todo se salió de control, y no puedo estar más agradecido con que así haya sido.

Ya de vuelta en Veracruz, de vuelta al último año de carrera, de vuelta a mi rumbos, de vuelta con las personas que amo, pero ahora con algo nuevo. Con ese alguien que se ha cruzado en mi vida por accidente y que sigue cambiando todo para mí.

Parece que la vida me sigue llevando por el buen camino, parece que está escrito que tengo que seguir ganando (por primera vez) como siempre.