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sábado, 16 de abril de 2016

Elevador

No sé por qué continuo empeñándome en perder el tiempo en situaciones que solo me lastiman y me terminan dejando peor a como estaba. Pareciera que no entiendo, pareciera que me gusta jugar con fuego o que me gusta terminar destrozado a lo tonto. 

Hay tantas cosas que podría hacer con todo ese tiempo, que sin darme cuenta voy desperdiciando. Lo voy desperdiciando en sentimientos tontos, esperanzas pendejas y personas sin voluntad definida.

Ya no sé si soy yo él que está mal o si son ellos los que no saben que quieren de esta vida. Sea lo que sea, los sentimientos salen a flote, y siempre me termina siendo imposible salir ileso. 

Cuántas veces tendrá que pasarme para que por fin lo entienda, para que por fin comprenda que ciertas cosas no son para mí, para que asimile que quizá por el momento deba seguir la senda que he caminado por los últimos 21 años.

No es que sienta soledad, no es que me atemorice la sensación de abandono. Sólo creo que aveces uno necesita hablar de las cosas, compartir como se siente y vivir nuevas experiencias con las personas. Pero parece que a nadie le interesa eso ya. 

Debo admitir que he crecido un poco en el aspecto de la inseguridad, pero no lo considero ningún éxito. No veo ningún fruto rendido por todo lo que he avanzado. Y sí, entiendo que no debemos sentir que la vida nos debe algo, porque no es así. Sólo creo que últimamente me está resultando hartante esta eterna espera. Está eterna espera por una fortuna que quizá nunca llegue. Esta eterna espera por algo que quizá ni yo sepa describir. 

Por el momento seguiré actuando como siempre lo he hecho, seguiré siendo quien soy sin temor a que a las personas no les agrade. Al fin de cuentas soy yo por quien debo preocuparme.

Continuaré a la espera, continuaré a la expectativa de que por fin se abran las puertas, de que por fin esté elevador eterno que solo sube y baja por fin se detenga, sólo espero no cansarme de esa melodía simple y repetitiva que resuena en mis oídos. 


viernes, 15 de abril de 2016

Casi

Es bueno estar constantemente alerta para reaccionar a cualquier ataque que la vida deje caer sobre nosotros. Cada reto que se nos presente o cada prueba que haga aparición. 

Si ganamos, podremos sentirnos satisfechos y orgullosos de nosotros mismos por una prueba más cumplida, y si fracasamos, al menos lo habremos intentando, pero ábrelos obtenido una nueva experiencia que nos habrá llenado de aprendizaje y voluntad para futuros retos. 

Pero, qué pasa cuando uno fracasa la mayoría de las veces, qué pasa cuando uno siempre se queda a "casi" de lograrlo. 

Existe un sentimiento de frustración, de hartazgo que nos hace desear no intentarlo de nuevo. 

¿Si ya perdiste, para qué intentarlo? 

Es algo cobarde y hasta cierto punto irónico que yo escriba estas palabras, por el simple hecho de que siempre escribo sobre la fuerza de voluntad y sobre las razones por las que uno debe esforzarse día con día. Pero hoy, hoy me siento de este modo. Acabado. Sin ganas de esforzarme. Sin ganas de intentarlo. 

A lo largo de mi vida, he obtenido muchos "casi". Casi lo logras, casi sacas 10, casi ganas, casi andan, casi, casi, casi. ¡Estoy harto! 

Realmente no sé hasta qué punto uno debe de dejar de aprender de los errores para empezar a ver frutos del dolor, y lo sé. Sueno cobarde e irónico de nuevo, pero simplemente esos son los pensamientos que revolotean hoy en mi cabeza. Ya veremos que pasa después, ya veremos que me depara mañana. 


sábado, 9 de abril de 2016

Lluvia

Llueve allá afuera, sobre la ciudad. Sobre esta apresurada, gris y poblada ciudad. Afortunadamente estaba dentro cuando comenzó a llover, cuando de repente se fue la luz. 

Las luces se apagaron, el internet dejó de funcionar, y por unos momentos me puse a reflexionar en ese breve y silencioso lapso. 

Qué hermosa es la lluvia, siempre he creído, y siempre he apostado por este estado del clima. Puedo decir que me encanta desde el modo en que la veas. Es poética, maravillosa, reflexiva, pacífica, triste y simplemente hermosa.

La lluvia y yo tenemos una conexión muy especial, hay algo que me pasa con ella que siempre me deja un sabor de melancolía... y eso me encanta. 

Siempre he comparado a la lluvia con la vida. Son muy parecidas. Simplemente hermosas, llenas de reflexión. Tan preciosas a la vista, pero con una sensación de tristeza y completa melancolía. Creo que así es la vida, o así es como la veo yo. 

Es imposible no amar ver la lluvia, pero al mismo tiempo es imposible sentirse levemente triste al observarla. Así funciona. 

Como les decía, la lluvia y yo tenemos una conexión especial. Ha estado en momentos importantes en mi vida. Llovía el día que mis papás hablaron por primera vez. Llovía el día en que nací. Ha llovido en la mayoría de mis cumpleaños.Ha llovido en mis primeros días de escuela, y así otro sinfín de importantes momentos que han acontecido en mi vida. 

Qué hermoso es ver llover, pero considero que es mejor la sensación al mojarse bajo la lluvia. Arriesgarse en esta vida, sentir. Sentirnos vivos, pensar, reflexionar, ser intenso y luchar, esforzarse por todo aquello que queremos y por todo aquello que nos hace sentir bien.

Hermosa lluvia, nos esperan muchos momentos más por compartir. Espero siempre nos tengamos el uno al otro, ojalá tu leve frío y tu rico olor me acompañen en más momentos de alegría, tristeza, melancolía y por supuesto de reflexión.

Qué hermoso es el sol, qué hermosos son los atardeceres, que bellas son las estrellas por la noche o la brillante luna llena. Qué hermosa es la lluvia que cae sobre la gran ciudad. 




miércoles, 30 de marzo de 2016

El mundo es un lugar injusto

Nos gusta creer que todo saldrá bien, que vivimos en un mundo justo donde las cosas fluyen de manera agradable, y a cada quien le toca lo que quiere o lo que desea. 

Pero no es así, no debe ser así. Creo firmemente en que la vida y el destino jamás nos darán lo que queremos o deseamos, sino lo que necesitamos. Que el mundo es un lugar sumamente justo si luchamos, nos esforzamos, y no nos quedamos cruzados de piernas esperando a que alguna fuerza sobrenatural nos ayude. 

Estamos donde debemos estar, con lo que tenemos que tener. Así es, así de simple. Nunca crean que la vida les debe algo porque no es así. 

Esta vez las cosas pueden ser diferentes, pueden ser mejores, con un final diferente. Y todo depende de uno mismo, de mí mismo. 

El mundo es un lugar sumamente injusto, claro que sí, si así es como quieren verlo. 


miércoles, 23 de marzo de 2016

Mantaraya

Creo en Dios porque me ha echado la mano cuando más lo necesito. Creo en mis papás porque sin ellos no sería nada de lo que soy ahora. Creo en mi familia porque sé que siempre me apoyará en todo. Creo en mis amigos porque siempre me aconsejan y me alientan. No creo en mí, no sé por qué, pero sigo sin hacerme a la idea de qué cosas buenas pueden pasarme. 

No entiendo cómo es que mi negatividad a veces me supera, como es que siento que el mundo conspira en mi contra. Por más que me esfuerzo, mi mente tiene bien fijado que todo lo malo que me pasa es por mi culpa, y por más que me esfuerzo, las cosas buenas nunca vienen a mí. 

Creo en ti, creo en nosotros, pero no creo en mí.

De nuevo siento ese cosquilleo en la zona abdominal, ay Dios, qué pesar. Como odio la sensación de completa ingenuidad y desoriento. Sin embargo creo en lo efímero que es el amor, en lo fugaces que son los sentimientos, y en lo pendejo que soy. 

No quiero creer, me da miedo luchar, temo al fracaso, lo vivo. 

Soy un pez de acuario, temeroso de mar. Una manta raya en en un estanque. Me limitaré a ver a los que me observan tras el cristal. 


miércoles, 16 de marzo de 2016

Naúfrago

Parece que sin querer, se ha hecho ya una costumbre que me acerque a escribir cada mes, y sí, por más sorprendente que parezca, ya son dos meses desde que estoy aquí, viviendo en la grandiosa Ciudad de México. 

Sigo descubriendo cosas todos los días, y sigo aprendiendo más sobre el mundo, sobre el mal, sobre el bien, y por supuesto aprendiendo sobre mí. Me he dado cuenta de lo mucho que he crecido, lo mucho que he aprendido y como he cambiado gracias a todas las experiencias que la vida me ha dado. 

El chico de 18 años que se cagó hace unos años puede sentirse muy orgulloso del Ivan que soy ahora. Siempre digo que me han pasado situaciones tristes, pero carajo, no sería quien soy ahora sino fuera por todo eso, y que más da si las experiencias gratificantes y los momentos felices han sido mayores. 

Hoy por hoy no puedo quejarme por absolutamente nada en mi vida. Mis papás me aman y me aceptan tal como soy, mi familia me ha apoyado en todo lo que les he pedido a pesar de los errores que he cometido, mis amigos siempre han estado conmigo en todo momento, desde las borracheras hasta los momentos más tristes, la universidad me ha enseñado muchísimo sobre mi carrera y también sobre mi mismo. La universidad me regaló a un nuevo grupo de amigos que no cambiaría por nada, pues tienen ideales afines a los míos y junto con La Elite también hemos crecido bastante, y justo ahora, la vida me está regalando más momentos, enseñanzas y hermosas personas que me están cambiando para el resto de mis días.

He hecho y deshecho, la he cagado, he rifado, he llorado, he reído, me he humillado, he insultado y no puedo quejarme de nada en lo absoluto por esta hermosa vida que me está regalando Jesús,  que se que es mi amigo, y por más pruebas que me ponga, se que no me fallará, aunque yo algunas veces le haya fallado a él.

Soy un náufrago que anda explorando en una isla ajena a su pequeño puerto, pero  no estoy perdido, no me fui. Sólo me alejé para poder ver mejor.


"La distancia es saber valorar un café con tu gente. Con los de siempre. O una cerveza al sol. Es plantarle cara al mundo un día, hacer las maletas e irse. Es no saber muy bien lo que haces hasta que pasan unos meses. Y cuando empiezas a ser consciente de la decisión que tomaste, seguir adelante. Porque la distancia es eso, arriesgarse. Tener valor. Jugársela sin estar seguro nunca. Tener un pie en un sitio y otro en el otro. Es muchas veces tener una lucha interior entre tus sueños y tus sentimientos"










lunes, 15 de febrero de 2016

Microdocumental

Aún recuerdo cuando apenas empezaba esta gran aventura, y me doy cuenta de lo rápido ha pasado el tiempo. 

Un mes, ya es un mes de estar viviendo la aventura, de haber conocido gente nueva, gente de todas partes, personas muy diferentes con formas diferentes de ver y vivir la vida. 

Me encanta el dramatismo y la melancolía con la que he vivido mis días, por un lado hermosamente feliz de estar aquí de tantas experiencias y gente nueva, pero también recordando mi hogar, el lugar de donde vengo. 

Desde un inicio me planteé que esta vez sería diferente, que no me dejaría caer, que no me dejaría vencer por los miedos o por situaciones que pudieran tirarme. Me dije que no me complicaría mucho por el rumbo que todo esto tomaría, ni me dejaría llevar por ese sentimiento de control que a veces me domina, simplemente me dejaría llevar, así como el viento, así como las olas, así como muchos me han dicho que es mejor la vida, dejándome llevar.

Parece poco tiempo, pero todas las experiencias han sido muy significativas para mí. Todo es nuevo. 

Y sin darme cuenta, también conocí a gente nueva de mí ciudad, desde aquí. He ido conociendo poco a poco y más a fondo la Lechuga o al pez del estanque. 

No puedo parar de sentirme bien, alegre y cómodo porque todo esté pasando justo ahora. Momentos perfectos. 

Me encantaría tomar todo en video, guardar sonidos, y llevar conmigo todo lo que he visto, pero sería muy complicado. me conformo con saber que todo eso lo llevare en mi mente y en mi corazón como un microdocumental. 

"Sentirás tanta nostalgia que te querrás morir, y no hay nada que puedas hacer al respecto, aparte de aguantarte. Pero lo harás y no te matará. Y un día el sol saldrá, quizá no lo notes de inmediato, pero será esa sensación. Y luego te darás cuenta de que estás pensando en algo más, en algo que no tiene conexión con el pasado. En algo que es solo tuyo"